18 mayo 2009

La vida sigue

Después del accidente del cuarto reactor de la central de la ciudad ucraniana de Chernóbil mucha gente pensaba que allí nacerían todo tipo de bichos raros. Supongo que jabalíes con dientes de sable, ranas con ojos como las moscas, lobos gigantes, ratas con 2 colas y dos cabezas ... todo lo que la imaginación podía tener a mano.

Claro que ha habido mutaciones. Es lógico y normal. Pero ni mucho menos han llegado a esos extremos. Nada más allá de cambios aquí y allá que algunos cambios a nivel celular.

El equipo de un biólogo llamado Hajduch lleva algún tiempo haciendo pruebas genéticas con ciertas variedades de plantas. Se ha centrado concretamente en la soja. Usando variedades que han crecido cerca del reactor y otras que lo hacen a varios cientos de kilómetros ha podido centrarse en los más íntimos cambios a que la radiación ha llevado a esta planta.

A ojo descubierto ambas plantas son indistinguibles. Sin embargo desde el punto de vista celular han habido algunos cambios. Esos cambios han motivado la generación de algunas proteínas que han ayudado a la planta a crecer en un territorio a priori tan hostil. El primero ha permitido mejorar la producción de semillas y otros cuantos le han permitido crear proteínas encargadas de eliminar más eficientemente los metales pesados y a combatir mucho mejor la radiación.

Incluso uno de esas proteínas puede ayudar a evitar los efectos de la radiación en las células sanguíneas (muy malo, por cierto, para aquellos que padeciesen cáncer).

Aquí en la Tierra sería muy complicado que nos acostumbrásemos a comer plantas que han crecido en ambientes radiactivos. Pero esas plantas tienen dos consecuencias. La primera aparece en la página de donde he sacado la noticia. Algunos investigadores están pensando que quizás estas plantas sean la solución ideal para ambientes como los presentes en futuras misiones espaciales a la Luna y a Marte ausentes de una atmósfera que los proteja de la intensa radiación solar. La segunda, sacada de la manga, desmonta un poco las teorías que mostraban en todas las películas postapocalípticas. Un futuro donde la vida en la Tierra se ha visto marginada a un desierto ausente casi por completo de vida.
Página original

12 comentarios:

  1. energia nuclear? quien la quiere? los humanos somos peligrosos con esta energía.

    hoy estoy pésima comentando

    besoss

    ResponderEliminar
  2. Pues en Baleares se comenta que el indice de cancer aumento a raiz de una nube toxica llegada de Chernobil. Yo no entiendo pero eso es como una leyenda urbana.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  3. Matanuska que te pasa???? Tas primaveral????

    ResponderEliminar
  4. María yo creo que es más leyenda urbana que otra cosa. Como pudo aumentar solo allí y no en ningún otro punto intermedio ? Con lo lejos que queda Chernóbil ...

    Saludos!

    ResponderEliminar
  5. Si si de eso estoy segura. Se crean leyendas de cualquier cosa. Es como que en Ibiza vamos todos en tapa-rabos y nos pasamos la vida de fiesta.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  6. Cosa que para los visitantes, por otra parte, no estaría nada mal, no? ;)

    Aunque para vosotros ... guardar las tarjetas de crédito, las llaves del coche, el ticket del parking, ... en un taparrabos debía ser un poco complicao :)

    ResponderEliminar
  7. Toda agresión brutal a la Naturaleza conlleva oscuras consecuencias, podamos convivir con ellas, o no...

    un beso Moisés!

    ResponderEliminar
  8. uffff cuesta reponerse de algo asi y de sus desastres


    besitossss

    ResponderEliminar
  9. seguro que aun queda mucho por investigar de las consecuencias de todo aquello.. A mi también me da repelús pensar en esas consecuencias, porque seguro que esa planta encierra algún otro secreto, no se..

    besos

    ResponderEliminar
  10. Estoy de acuerdo contigo Mary. Básicamente porque nosotros formamos parte de ella. Si dependemos de una parte y la destruimos antes o después nos afectará.

    ResponderEliminar
  11. Pero se están reponiendo Elisabeth. Eso es lo mejor.

    Besos

    ResponderEliminar
  12. Bueno tampoco creo que sean demasiado peligrosos los demás secretos que encierre esa planta. Ya veremos.

    Besos!

    ResponderEliminar